Será que aun no lo habías calculado bien, no me diste nada a pensar.
Años después, con caminos separados, mirarte es no reconocerte.
Tuvimos un bonito pasado, con palabras y promesas incumplidas.
Los ecos de las risas, de los llantos, de los sueños están dentro de mi cabeza.
Mi corazón dejó de sentirte cuando se paró.
Cuando el dolor se hizo cotidiano y no tuvo remedio que acostumbrarse.
Es doloroso aprender así, pero es la única manera.
Sentarte en una silla apoyada en una mesa memorizando lecciones es cotidiano.
Y lo es aún más el hacer daño y no reconocerlo.
Decir me pongo en tu piel y solo ves la tuya.
Las criticas salen solas, no podemos evitarlo, fruto del aburrimiento.
Y quién no lo haga, será el mas juzgado.
Que habrá sido de ti, errores cometerás todos los días, por eso te quieren.
Y si no lo hacen, como quien escribe esto, es porque no es de tu estilo.
Estilo, bueno, nadie lo tiene, solo sabemos destruir momentos bonitos.
Eso, sí que lo es.
M*
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