Era una bonita tarde que,
para ella dejaba de serlo.
No sabía como decírselo, pero se atrevió a ello.
-Bonita tarde no crees-le dijo ella mirando como se desvanecía
la tarde para dar lugar a la noche.
- sí, como siempre-le respondió él con total naturalidad
-Aunque ya no disfruto viendo como se desvanece el sol-dijo
ella suspirando.
Él la miró sorprendido
-¿Qué quieres decir con eso ?-musitó él .
-Quizás busque otra cosa...que tu no me puedes dar-le respondió
ella mirándole directamente a los ojos.
Él le soltó la mano y la agarró de los hombros , y con un tono
irritante le respondió:
-¿Quieres dinero,coches,joyas,popularidad..? Sabes que eso te
lo puedo dar-le dijo él.
Ella sin poder evitarlo, rió para sus adentros
-¿No te das cuenta?-ella se despojó de la chaqueta de él y se la
tendió-No hace falta que compres y hagas nada mas por mí-dijo
ella finalmente.
-Te estas equivocando, sabes que yo te puedo dar lo que deseas
Ella giró sobre sus pasos
-Hay algo que ansías tener, y que aunque lo ocultes, en lo más
profundo de tu ser, lo extrañas.
-Yo puedo obtener y hacer cosas que muchos adoran y desean.
De los labios de ella surgió una diminuta sonrisa
-¿En serio ? entonces como muchos dicen estas ciego, tu
tienes cosas que muchos ansían si, pero ellos tienen algo
que pocos tienen y que nada podría valer mas ,ni siquiera tus
pertenencias.
-¿Y que es? -preguntó ya él intrigado
- ¿Sabes? en este tiempo me he dado cuenta que la atracción
fue lo que me unió a ti, el amor que sentí hacia ti se desvaneció
en tan poco tiempo..fue una pena.
-¿Porque? no puede ser, no me lo puedo creer...
-Pues empieza a creertelo, es hora de ello.
-Yo te he dado de todo..-musitó
-No, te equivocas, hay algo que como te dije, ansiamos tener
los dos, y yo a tu lado por mas que buscara no lo encontré.
Por eso he decidido irme de tus brazos, buscando lo que
deseo tener.
-¿Qué deseas tener ?
-Mi felicidad.
Y así depositando la frase en el aire y dejando que se la lleve
el viento, ella giró sobre sus pasos y atravesó el parque
sin mirar atrás ni una sola vez.
Él solo puede recordar aquella tarde a el alba
cuando ella a varios metros de distancia levantó su brazo
derecho y empezó a reír, dejando que sus risas sean las
últimas melodías de su música y viendo como
el último minuto del atardecer se llevaba lo que quedaba de su
sombra.
M.*
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